- 01 de abril de 2025

Con apenas 19 años, Mariana Soneira decidió quedarse a bordo del ARA Bahía San Blas cuando comenzó la Guerra de Malvinas. Durante 74 días, cumplió funciones como radio operadora en navegación sigilosa, en medio del Atlántico Sur. Hoy, reconocida como Veterana de Guerra, su testimonio ilumina una historia que durante años permaneció en silencio. En esta entrevista, habla ella: la mujer que eligió cuidar, sostener y servir a la patria. Una historia que nos invita a honrar, conocer y construir futuro con memoria, paz y democracia.
Mariana, ¿co?mo era tu vida antes del 2 de abril de 1982? ¿Que? son?abas a tus 19 an?os?
En 1982 estaba cursando el tercer an?o en la Escuela Nacional de Na?utica Manuel Belgrano donde se forman los oficiales de la Marina Mercante Argentina. En enero de ese an?o embarque? en el buque ARA Bahi?a San Blas de Transportes Navales, para realizar un an?o de pra?cticas a bordo conocido como pilotinaje. Asi? que, antes del 2 de abril ya formaba parte de la tripulacio?n del San Blas como piloti?n de radio. En ese entonces son?aba con terminar mis estudios y salir a navegar como jefa de radio a bordo de buques mercantes.
¿Que? sentiste cuando te ofrecieron desembarcar del “Bahi?a San Blas” y decidiste quedarte?
Cuando el 02 de abril el buque quedo? afectado al conflicto y me ofrecieron desembarcar, muy decidida conteste? que no me bajaba. No iba a dejar mi barco, algunos no entendi?an por que? me quedaba y yo no concebi?a la idea de irme. Permaneci? embarcada durante toda la guerra.
¿Co?mo fue tu rol a bordo durante el conflicto? ¿Que? recuerdos te marcaron ma?s profundamente?
Mi trabajo era en la estacio?n de radio, con mi jefe nos reparti?amos las horas para cubrir la guardia H24. Navega?bamos en sigilosa o sea sin luces de navegacio?n, y en silencio radioele?ctrico, es decir sin transmitir para no ser detectados. Haci?amos escucha permanente y decodifica?bamos los mensajes que recibi?amos. Recuerdo con mucha tristeza cuando recibimos la noticia del hundimiento del Crucero Gral Belgrano y di?as despue?s del hundimiento del ARA Isla de los Estados que tambie?n era de Transportes Navales como nosotros.
Una de las imágenes más tristes fue ver a los náufragos del Crucero. Siempre pensaba en ellos porque sabía perfectamente cómo eran las balsas salvavidas y cómo era el Atlántico Sur, donde vieron hundirse a su barco. Así que ver a los náufragos era ver a hombres que habían sobrevivido al ataque, al abandono del buque y a las frías aguas, y, a pesar de todo eso, estaban ahí, frente a mis ojos, que jamás los olvidarían. Desde ese día y durante toda la guerra, siempre pensaba en ellos.
Fuiste una de las pocas mujeres que estuvieron en el teatro de operaciones. ¿Co?mo era estar alli? siendo mujer?
Mi rol a bordo siguio? siendo el mismo, mi trabajo era en la estacio?n de radio. Lo que si? notaba era la preocupacio?n de muchos tripulantes por saber si estaba bien. Recuerdo a esa tripulacio?n con especial carin?o, todos se comportaron con valor y profesionalismo en los momentos ma?s difi?ciles.
¿Que? vi?nculo se genero? con otras mujeres que estuvieron alli??¿Que? redes crearon incluso sin conocerse personalmente?
Navegue? con Graciela Gero?nimo que era Oficial Comisaria de a bordo y se encargaba de la administracio?n. Graciela era un amor de persona, todo lo resolvi?a con una sonrisa. Excelente compan?era, fallecio? an?os despue?s de la guerra. Siempre esta? en mi recuerdo y hoy tengo la dicha de estar en contacto con su hijo. A otras veteranas las vi? tiempo despue?s pero si? sabi?a de su existencia. La mayori?a estamos en contacto y con algunas he viajado a visitar escuelas. Hace unos an?os vinieron de visita a Ushuaia y la pasamos muy bien.
¿Co?mo fue la vuelta al continente? ¿Con que? te encontraste al llegar?
En mi caso me desembarque? del San Blas en agosto y a los seis di?as ya estaba embarcada en un buque mercante para terminar mi pilotinaje, asi? que estuve muy pocos di?as en tierra.
¿Cree?s que la sociedad argentina estuvo preparada para escuchar el testimonio de las mujeres veteranas?
Tendri?amos que recordar que en esa e?poca no habi?a mujeres en las fuerzas armadas, yo soy de la segunda promocio?n de la marina mercante. Era muy difi?cil que alguien pudiese imaginar a mujeres como parti?cipes activas en una guerra. No existi?an los celulares ni habi?a internet. Asi? que solamente mi familia y amigos sabi?an de mi participacio?n, adema?s del resto de los hombres que navegaron conmigo obviamente. Pero cuando la sociedad comenzo? a conocer esta parte de la historia y escucho? nuestros testimonios, sencillamente nos abrazaron. Eso senti? yo.
¿Que? significo? para vos el reconocimiento oficial como Veterana de Guerra?
Fui reconocida inmediatamente despue?s de la guerra, en 1983 por la Armada Argentina y en 1990 por el Congreso de la Nacio?n como los dema?s veteranos. En 2018 recibi? la Mencio?n de Honor Juana Azurduy y en 2023 la Estatuilla de la Comision de Homenaje Permanente. En los reconocimientos de 1983 y 1990 estaba navegando asi? que fue mi padre a recibir muy orgulloso las medallas y diplomas.
¿Que? sentiste al reencontrarte con otras mujeres veteranas en el Congreso en 2018?
A algunas era la primera vez que las vei?a, a otras ya las conoci?a. Lo que me llevo en el corazo?n es el abrazo a Susana Maza y la oportunidad de charlar un ratito con ella.
Por primera vez, este an?o vas a estar en la Carpa de los Veteranos. ¿Co?mo vivi?s esa participacio?n tan esperada?
Fue una sorpresa para mi cumplean?os, la Comision Directiva me regalo? la la?mina con las fotos de todas las veteranas, asi? que obviamente fue directo al stand de la carpa. Muy lindo ese detalle, doy gracias.
¿Que? pensa?s hoy sobre las Islas? ¿Que? espera?s para su futuro? ¿Que? le diri?as a las nuevas generaciones sobre lo que paso? en Malvinas?
Mi perspectiva de todo fue cambiando con el transcurso de los an?os. No puedo ahora que soy madre ver las cosas del mismo modo porque comprendo el dolor y la angustia que paso? mi madre cuando no teni?a noticias de mi?. Aun ma?s aquellas que vieron partir a sus hijos y jama?s volvieron a abrazarlos. Nada bueno tiene una guerra, yo quisiera que recuperemos nuestras Malvinas en paz, por la vi?a diploma?tica. Estoy segura que algu?n di?a nuestro pabello?n volvera? a flamear en nuestras islas Malvinas.
Creditos FINNOVA
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